Crowdfunding: el arte de saber pedir

Jueves, Octubre 17, 2013

La lucha por hacer realidad los sueños es algo que siempre nos ha desvelado a muchos. Para algunos profesionales es mucho más complicado conseguir ese benefactor que apoye una idea, esa que parece demente de entrada pero que tiene todo el potencial para progresar. Bueno, si algo podemos aprender de los grandes creativos, los artistas, es que saber pedir las cosas funciona, y estamos hablando de algo muy diferente a mendigar.

Empecemos con un ejemplo simple: Los artistas callejeros que se suben al transporte público, nos dan una muestra de su arte y luego pasan por nuestros puestos esperando una colaboración. Es un intercambio. Recibimos entretenimiento, una historia que nos tocó o una canción que nunca escuchamos y podemos dar a cambio lo que nos plazca (muchas veces no damos nada). Bueno, en el crowdfunding todo funciona de la misma manera pero de una forma más efectiva, el secreto está en saber pedir lo que se necesita, en la medida justa, creando el compromiso de compartir los resultados con ese grupo de personas que decidió poner su fe, dinero y energía en algo que todavía no existe pero que con el tiempo otorgará una recompensa (producto o servicio). 

El crowdfunding nos enfrenta a la democratización del acceso al capital, poniendo en manos de la comunidad las decisiones sobre qué proyectos toman forma y qué ideas no sustentan un gasto tal. Sin duda, el secreto para triunfar en esta nueva forma de financiación está en la creatividad. 

El ejemplo perfecto de éxito en crowdfunding es la cantante Amanda Palmer quién financió su última producción musical gracias al apoyo de miles de fans, recaudando cerca de 1.2 millones de dólares a través de Kickstarter, una de las plataformas más grandes y populares de crowdfunding en la actualidad. 

A través de su charla TED, Palmer explica las motivaciones que la llevaron a tomar este nuevo modelo de financiación, dejando en manos de sus fans la realización de sus proyectos musicales, una apuesta arriesgada pero inspiradora que deja bastante para pensar: 

¿Las ideas cada vez ganan más peso a pesar de sus costos de desarrollo? ¿Se dará un escenario perfecto para fraudes? ¿Es así como se financiarán las empresas y proyectos del futuro? Las preguntas quedan sobre la mesa, pero sin duda, la idea de dejar en manos de la comunidad el apoyo a proyectos benéficos y artísticos es una forma novedosa de conseguir el apoyo, muchas veces esquivo de inversores o benefactores. 

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